Autor: ANDRÉS PASCUAL
Fotos: Suministradas
Fecha: 2/9/2010
Cuando
la esquina de Antonio Demarco decidio no permitirle salir al decimo round anoche
en Monterrey contra Edwin Valero, estaban cumplimentado un paso obligatorio del
piadoso manual de proteccion a su pupilo: Demarco no podia seguir,
sencillamente, estaba sin control de sus respuestas por el salvaje castigo a la
cabeza que le infrigio durante nueve episodios de brutal golpeadura el
venezolano. Dos rounds antes, de la forma como se desplomaba en su silla el
valiente boxeador mejicano, se hubiera podido detener el encuentro y se le
hubieran evitado 6 minutos mas de condena por gusto.
Esta pelea fue otra mas con el sello de
este nuevo salvaje del ring, un fuera de grupo entre los aporreadores de hoy:
persigue al contrario a riesgo de recibir un golpe que asimilara de pie, rompe
la guardia sin distincion de si es de mas estatura y alcance el oponente y
golpea a la cabeza con rallies de golpes que, si los asimilas durante 8 o 9
rounds y no te caes, el efecto de ese castigo te lesionara tanto que te impedira
salir a defender tu esquina en cualquier round previo al duodecimo. Eso es Edwin
Valero, una nueva maquina, con imperfecciones, de matar como ayer lo fueron
Marciano, Salvador Sanchez, Wilfredo Gomez o el Julio Cesar Chavez de su mejor
momento.
¿Que
es poco tecnico? ¿Que baja la guardia? ¿Que no organiza adecuadamente el ataque
y descuida o prescinde casi de su defensa? Bueno, ¿Y que? El asunto con Valero
no es del periodista que lo alaba o lo critica; ni del fanatico apasionado que,
por lo mismo, no se detiene a pensar en que el problema, lo que se dice problema
y grande, lo tiene el oponente que subira ese dia a tratar ya no de ganarle,
sino a detener la mas grande racha de nocaos desde su inicio de cualquier
boxeador en la historia.
Y aquí esta el quid de la cuestion para el
boxeador que se arriesga contra el vocero deportivo de Hugo Chavez: subir y
bajar sin haber recibido la receta de cloroformo correspondiente y, dentro de 20
o 30 anos, que en su pueblo, cuando camine por una acera, desde la de enfrente,
alguien comente triunfalmente y con orgullo paisanista: “Ahí va el campeon que
Valero no pudo noquear…” Estas son exageraciones de indudable criollismo popular
caribeno, pero como van las cosas con los resultados en el ring del nativo de
Miranda; pues… Anoche Tony Demarco, mas alto, de mas alcance no pudo mantener
lejos al venezolano con el jab, incluso le propino una aparatosa y fea herida en
la sien con el codo por lo que fue sancionado con la perdida de un punto en el
segundo.
Con la preocupación de esa herida tan
temprano, con la sangre manando en cantidad mucho mas que generosa, el acoso, la
presion y la determinación de ganador decidieron el pleito y los golpes a la
cabeza, contundentes, tirados desde todos los angulos, minaron la resistencia
del mejicano que, poco a poco, por efectos del castigo brutal y peligroso, veia
como se le iban los pies, la poca seguridad en si mismo que desaparecia tras
cada golpe recibido y la posibilidad de ser el primero que perdia contra Valero
llegando al limite y por decisión de los magistrados.
No pudo ser y la esquina no le permitio
salir a pelear el decimo por esa compasión extrana que inspira un boxeador que,
porque no puede articular palabra en la banqueta, ni respirar casi, se sabe que
esta noqueado. Hubiera sido un abuso sacrificarlo enviandolo al matadero sin
ninguna garantia ni posibilidad.