Autor: ANDRÉS PASCUAL
Fecha: 8/18/2009

"LA VICTORIA DE JULIO C. CHAVEZ CONTRA MELDRICK TAYLOR ES UN EJEMPLO FIEL DE LA CLASE Y LA FEROCIDAD DEL PUGILISTA AZTECA"
Durante muchos anos de las décadas de los treintas y los cuarentas, las derrotas de los pugilistas foráneos que osaban acudir a la cita boxística en la Ciudad de los Palacios desarrollaron un complejo de justificación ante el fracaso poco serio; porque utilizaban la altura como “agente encubierto” y favorable a los peleadores aztecas que, desde tan lejanos anos ya, imponían su estilo de fajadores a tiempo completo a quienes hay que matarlos en el ring, o morir en el intento.
Siempre hubo mas, mucho mas que la ridícula justificación de la altura detrás de cada victoria mejicana en su tierra: el boxeador mejicano es una maquina de matar en el ring, que ni da tregua ni la pide y existen actuaciones de estos peleadores que son increíbles por las muestras de valor brindadas y por la manera como se han sobrepuesto al castigo para virar a su favor, de modo sensacional, pleitos que, en apariencias, nadie cuerdo podría considerar posible su reversión.
Que ocurre con el peleador oriundo de la tierra de Benito Juárez? Sencillamente, que el espectro sociopolítico mejicano esta inundado de nacionalismo excesivo y el boxeador mejicano es un heredero de aquel guerrero que expulso de su país al invasor francés, primero y, a las tropas americanas del General Pershing, después.
Hubo torturas para lograr la delación impuestas por los franceses de Maximiliano I consistentes en hacer caminar a un mejicano sobre varios metros de brasas ardientes y no lograban su objetivo…Ahí esta el quid del asunto: rendirse en el ring significa, para el mejicano, la afrenta mayor que pueda soportar, más que un hombre, “un macho”…
En 1945, Kid Gavilan estaba invicto y decidió marchar a Méjico para una serie de compromisos; debuto ganándole a Julio Cesar Jiménez y salio airoso en la siguiente ante Pedro Ortega; pero perdió la tercera ante Carlos Malacara y aquí sufrió uno de los tres knockdowns de su carrera(los otros, Ike Williams y Carmen Basilio); Gavilan se desquito en La Habana y regreso a Méjico para caer ante Tony Mar por fallo judicial dividido. Mar, según el Maestro Eladio Secades, era un ajedrecista del ring por la forma como complicaba una pelea; es decir un “cute boxer”, que podía deslucir a un contrario con facilidad meridiana. La justificación de la esquina del legendario Kid cubano? “perdió porque le afecto la altura…”; es decir, no se encontró otra forma mas decente y de reconocimiento que “la altura” ante la derrota del criollo.
En 1933 era campeón welter de Cuba una leyenda del boxeo nacional, Relámpago Saguero, y el llamado a cubrir el compromiso internacional provino de Méjico y ante Kid Azteca. El villareno perdió por decisión en diez rounds y ya, en 1933, la excusa fue la tan cacareada altura de la ciudad capital del país de los mariachis. Pero Azteca fue uno de los mejores peleadores mejicanos de todos los tiempos y, acaso, primer gran ídolo nacional de este deporte en ese país; para muchos, el mas grande pugilista mejicano de la historia; como quiera que sea, fue el primer superestrella de las muchísimas que han nacido en Méjico, con una carrera iniciada en 1929, todavía en 1963 le quedaban corazón, fuerza y astucia para noquear a Adrián Mendoza en Pachuca en tres asaltos.
También en los treintas, Conguito Camagüeyano peleo en Méjico contra el brillante estilista Joe Conde, a quien sorprendió con un golpe enviándolo a la lona en el sexto round; casi noqueado, el chamaco se paro, se recupero y se llevo la decisión judicial contra el antillano. Por supuesto, en esta pelea también se coloco el fantasma de la altura como cuarto en el ring a disposición de la ayuda del peleador azteca…Fantasma que no asusto ni perjudico a muchos otros en la historia y que hoy, por inverosímil y folletinesco, nadie menciona.
Cuando el tremendísimo Luis Galvani le gano por puntos en La Habana al mejicano Jorge Robles, estaba invicto en 22 combates y cuando le enfrento en Ciudad Méjico en pelea revancha, le volvió a derrotar; a nadie en Cuba se le ocurrió mencionar el capitulo de supuesta desventaja llamado “altura” cuando se comento esta pelea. Sin embargo, cuando el cubano regreso a Méjico, completamente liquidado para el boxeo, perdió dos decisiones ante Edel Ojeda; dos derrotas previas, una ante Ciro Moracen en La Habana y, la otra, ante Archie Devine en Nueva York, reflejaban el estado del boxeador en franca y visible decadencia.
A mediados de los cuarentas Sandy Sadler enfrento y demolió a Carlos Malacara en la capital mejicana, la altura no cumplió ningún papel favorable al nacional; sino que Sadler, que no se sentó entre los diez rounds que duro la entrevista, bailaba en la esquina como retando a aquellos que tenían la altura como beneficio en contra del extranjero…nadie hablo.
Valor a toda prueba, resistencia al castigo y tirar, que es la variante que le gusta a la mayoría del publico: “boxeador que no tira no gana” ese es el estilo del peleador azteca, que puede llevar, sin exageraciones, el calificativo de gladiador del ring; no aplicable, por cierto, a muchos boxeadores de la era moderana de este “jueguito al escondido” que es el pugilismo de hoy…
En el boxeo del mejicano no hay administración de fuerzas porque no la necesita, la tiene de forma natural y fluye más, mientras más se le comprometa o complique la victoria. Posiblemente el mejor entrenador de la actualidad sea Nacho Beristain; porque los resultados de un trainer se ven en la mejoría diaria del pugilista que atiende y en la cantidad de los que alcancen la estelaridad bajo su pupila; pero Nacho, ante la deuda moral que autocontrae un boxeador mejicano, de forma involuntaria casi, con su pueblo y con su historia, poco puede hacer ante el empuje y la imposición de un estilo que, al manejarlo en niveles de promoción, lleva invariablemente el rotulo de “marca registrada”.
Hacer del boxeo un arte no es algo que le preocupa al mejicano, su codicia es por la victoria, que da la fama, el dinero y el escenario fastuoso como albergue fijo del “starbout” o pelea estelar de cualquier cartelera.
Hace muchos anos que ningún programa grande en el pugilismo profesional prescinde del boxeador mejicano; no es posible ante estos individuos capaces de multiplicar la espectacularidad y el sensacionalismo en niveles incomparables.
Ah! Por las razones que sean, nadie ha vuelto a justificar una derrota contra un azteca en la capital mejicana con la altura y hay mas, Ultiminio Ramos me dijo aquí en Miami que “eso era un cuento” y termino, “Mantequilla y yo somos ejemplos…”